Hay días en los que nos despertamos con energía, con ganas de hacerlo todo. Otros, en cambio, no queremos hacer absolutamente nada. Es ahí donde muchos esperamos que aparezca la motivación.
Pero la verdad es que la motivación es como una chispa: brilla fuerte, aunque se apaga rápido. Lo que realmente nos hace avanzar, incluso cuando no tenemos ganas, es algo mucho más silencioso: la disciplina.
La motivación depende de cómo te sentís
La motivación depende de tu estado de ánimo. De si dormiste bien, de si las cosas te vienen saliendo como esperabas, de si algo o alguien te inspiró o de si te sentís con energía.
La disciplina, en cambio, no necesita que estés de humor. No le importa si llueve, si estás cansado o si nadie te aplaude. Solo te pide que hagas lo que dijiste que harías, aunque no tengas ganas, aunque nadie lo note y aunque nadie te premie.
Primero empezás; la motivación viene después
La gente suele decir que necesita motivación para empezar, pero el secreto está en que muchas veces ocurre al revés: empezás primero y la motivación llega después.
Cuando cumplís tus propios compromisos, cuando ves que progresás y cuando tu cuerpo o tu mente se acostumbran a responder, la motivación aparece como resultado.
La disciplina crea resultados, y los resultados alimentan la motivación.
La motivación es la chispa. La disciplina es el fuego que sigue ardiendo cuando esa chispa se apaga.
La motivación te lleva al gimnasio el primer día. La disciplina te lleva el día treinta, cuando llueve o cuando no dormiste bien. La motivación te hace abrir el libro. La disciplina te hace seguir leyendo cuando ya estás cansado.
La motivación sueña; la disciplina construye.
No se trata de ser perfecto
Ser disciplinado no significa hacerlo todo perfecto. Significa no rendirse cuando el entusiasmo se va. Significa seguir apareciendo aunque no tengas ganas y actuar por respeto a la persona que querés llegar a ser.
Cada día que cumplís, aunque sea un poco, te demostrás que podés confiar en vos. Y esa confianza vale más que cualquier motivación pasajera.
La próxima vez que no tengas ganas, recordá esto: no necesitás sentirte inspirado para actuar. Solo necesitás dar el siguiente paso.
La motivación te impulsa, pero la disciplina te transforma. La motivación te hace empezar, pero la disciplina te lleva a donde siempre soñaste llegar.
Deseo que este mensaje te haya llegado. ¡Te mando un abrazo!
Este texto nació de uno de mis primeros experimentos creando videos con inteligencia artificial. Podés ver el video original en YouTube.